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Sitios Amigos

. miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sitios Amigos que ayudan a difundir mi labor educativa, abriendo espacios a comentarios para mis alumnos y lectores de la pagina.

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Bolivia: encrucijada de muerte y solidaridad

. sábado, 13 de septiembre de 2008


El Gobierno de Bolivia confirmó que 16 personas murieron en los enfrentamientos armados ocurridos en los últimos días en la región norteña de Pando, donde ayer se decretó el estado de sitio. Los fallecidos en su mayoría son consecuencia de los choques producidos el pasado jueves en la localidad de Porvenir, cerca de Cobija, capital de Pando, entre campesinos leales al presidente Evo Morales y grupos opositores autonomistas.

En criterio del Ejecutivo, lo que se produjo ese día no fue un enfrentamiento sino una "verdadera masacre" de parte de funcionarios de la Prefectura y "sicarios" extranjeros que asesinaron a los campesinos. La versión gubernamental es totalmente distinta a la que ha dado el prefecto (gobernador) de Pando, el opositor Leopoldo Fernández, quien en las pasadas horas ha acusado al mismo Ejecutivo y los sectores afines de haber causado los incidentes violentos.

Las magnitudes reales de la "masacre" se conocerán en los próximos días porque, además de los 16 cadáveres hallados, hay informes extraoficiales que hablan "de más de una treintena de cadáveres que habrían sido vistos después de lo ocurrido hace dos días".

Mientras tanto, el presidente venezolano, Hugo Chávez, decidió ayer de madrugada expulsar a Patrick Duddy, el embajador de EE UU en Venezuela, dándole un margen de 72 horas para abandonar el país. Chávez ordenó el inmediato regreso del embajador venezolano en Washington. Se da la circunstancia de que Duddy llevaba ya varios días en EE UU cuando fue expulsado por Chávez.

El mandatario venezolano justificó la expulsión como un acto de solidaridad con Bolivia, cuyo presidente, Evo Morales, había expulsado la víspera al embajador de EE UU en La Paz, acusándolo de «encabezar la división» de Bolivia y de promover junto a la oposición las protestas contra su Gobierno.

Horas antes del discurso en el que anunció las medidas contra Washington, Chávez había advertido que si Morales es derribado por un golpe de Estado, Venezuela no dudará en intervenir para reponerlo en la presidencia. Poco más tarde, EE UU declaraba al embajador boliviano en Washington, Mario Gustavo Guzmán, persona non grata.

«Váyanse al carajo, yanquis de mierda. Acá hay un pueblo digno, sépanlo bien, gringos de mierda, nosotros estamos llamados a ser libres. ¡Váyanse al carajo cien veces!»

Por su parte, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, confirmó el sábado que convocó a los mandatarios de la Unión de Naciones Suramericanas, Unasur, a una reunión de emergencia para el lunes, en Santiago, a fin de analizar la tensa situación en Bolivia.

La mandataria añadió que en el encuentro se buscará "tener una actitud positiva, constructiva, que permita acercar las partes y buscar apoyar los esfuerzos del pueblo boliviano, del Gobierno boliviano, para ir en pos de una garantía de su proceso democrático y la estabilidad y la paz en Bolivia".

Por la noche del viernes, el presidente venezolano, Hugo Chávez, un fuerte aliado del mandatario boliviano Evo Morales, hizo el anuncio del encuentro y confirmó que asistiría. Enfrentamos una dura realidad: Naciones poderosas que intentan esclavizar económicamente a las naciones aparentemente débiles de Latinoamérica creando conflictos internos de variado índole que lleven al caos y desconfianza en los gobiernos populistas. La verdad, no existe país débil en América latina, todo unidos jamás serán vencidos .VIVA UNASUR

Subdesarrollo y globalizacion: datos muy interesantes

. lunes, 8 de septiembre de 2008

Integración de América Latina

Entre latinoamericanos, como los reunidos en mayo pasado, existe una amplia coincidencia en la importancia del clima de democratización para la integración económica regional. El Grupo de Río y el MERCOSUR han ido delineando en sus decisiones de los últimos años una clara voluntad de tornar indisociables ambos procesos en nuestra América.

No obstante, la preocupación por el futuro de las transiciones a la democracia crece con: la permanencia de los enclaves autoritarios y los embates a la gobernabilidad en experiencias tempranas (Chile), intermedias (Paraguay) o recientes (Haití); la reiteración de casos de reformas institucionales para permitir la reelección de presidentes en ejercicio; y, el aumento de la proporción de no inscritos, no votantes y votantes nulos en las elecciones.

A la luz del pasado, en particular el reciente, la concepción latinoamericana de las transiciones a la democracia es cada vez más alejada de la evolución lineal que el Congreso y la administración de Estados Unidos para certificar de democrático al régimen cubano y derogar las sanciones económicas actuales. Los latinoamericanos comparten muchas de las críticas de los dirigentes cubanos a los procesos democráticos en sus países, pero insisten en preferir el modelo de democracia que describieron en la Declaración de Viña del Mar en noviembre de 1996.

El camino escogido por nuestras naciones en medio de una crisis económica similar a la de la década de 1930, esta vez no compartida por las economías centrales ni por un vasto grupo de los emergentes, apunta a la transformación productiva y la reinserción internacional en el marco de la estabilidad macroeconómica y la seguridad financiera. Los avances ya logrados en esos objetivos, han permitido reforzar la autonomía individual y colectiva de nuestros países frente a Estados Unidos y al resto de los bloques económicos consolidados o en formación. A la hora de la globalización, nuestra región se integra económicamente en democracia y fortaleciendo la soberanía nacional. América Latina fue un escenario de los conflictos de la Guerra Fría.

En tal sentido, en franco reconocimiento de la limitación de los acuerdos bilaterales en el marco de la ALADI, el gobierno cubano, junto con evaluar sus reformas económicas, explora actualmente las condiciones que viabilizarían su relación con el MERCOSUR y su incorporación a las zonas de libre comercio del Caribe, en particular el CARICOM. A la vez, que va perfilándose una posición latinoamericana priorizando el esfuerzo de integración regional con relación al proyecto de Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuya segunda cumbre tendría lugar en Santiago de Chile en abril de 1998.

El Grupo de Río, instrumento animador de ese proceso, nace del cambio en el clima político regional fruto de la democratización de los regímenes autoritarios y, se amplía y fortalece al enfrentar unidos los problemas regionales, desde los militares al control del narcotráfico. También la primacía de lo político orienta la creación de la Asociación de Estados del Caribe y el proyecto de creación de una zona de libre comercio en esa sub-región, como lo muestra la inclusión de Cuba y la exclusión de Estados Unidos. Por ser político el proyecto de integración regional no niega la inserción de ninguna economía nacional, cualquiera sea su dimensión. Pero, como nos recuerda José Serra, no estamos hablando de yuxtaposición sino de integración. Y, en tal sentido, la reintegración de Cuba en América Latina significaría incorporarse a los cambios económicos y políticos impulsados en nuestra región.

El triunfo del PRD y del PAN en diversos estados y, en especial, de Cuauhtémoc Cárdenas en Ciudad de México, el respeto del gobierno del PRI al veredicto electoral y la profundización de la crisis de dicho partido, han inscrito la alternancia democrática en el futuro previsible de ese país. Sin, por lo tanto, poner en peligro la soberanía mexicana sino aumentando la legitimidad de la misma. Cada uno de los países latinoamericanos ha escogido la modalidad de transición democrática más conveniente a sus tradiciones y la singularidad de su escenario interno e internacional. Bolivia y Chile tienen hoy a sus ex gobernantes autoritarios en la Presidencia de la República y en el Senado nacional con carácter vitalicio, respectivamente. Ambos han sido objeto de la crítica de países de dentro y fuera de la región, respondiendo a ella con argumentos que señalan el respeto a la opinión ajena en el marco de su soberanía nacional.

En su fundamentación, la alusión a la próxima cumbre del ALCA en Santiago de Chile fue explícita, indicando que la aceleración de la constitución de este acuerdo cerraría el período en que Cuba podía beneficiarse de la diversidad de procesos de integración regional. Quienes no compartían esas opiniones pensarán que el tiempo les dio la razón al producirse el impasse de las negociaciones del ALCA, mientras las ventajas de los diversos acuerdos de integración regional latinoamericanos se ven reforzadas por la crisis asiática. En este escenario, la premura cubana estaría determinada por la marginación de muchos de los beneficios de esos acuerdos regionales de continuar privilegiando los acuerdos bilaterales en el marco de la ALADI. México y Canadá han multiplicado sus acuerdos bilaterales en el hemisferio, pero lo hacen desde su pertenencia al NAFTA.

Y, hemos visto como la asociación de Bolivia y Chile al MERCOSUR en forma independiente ha ido transformándose en un camino alternativo a la asociación plena, anticipada por la participación en las cumbres políticas presidenciales del mismo. El bilateralismo, como el acuerdo independiente con un grupo de países, formando parte de una estrategia y proceso de integración, tienen las ventajas del aprendizaje y de facilitar futuras negociaciones con bloques de países más desarrollados o entre países de dimensiones económicas muy diferentes. El bilateralismo como escape a enfrentar las reformas económicas requeridas por la integración en los acuerdos regionales, como sería el caso cubano, termina por desgastar a las partes, las que cada vez exigen beneficios diferenciales más altos para mantenerse en la excepcionalidad creciente de esas relaciones.

El impasse del ALCA puede ser una oportunidad favorable para que Cuba acelere su participación en los procesos de integración regional latinoamericana, aprovechando los espacios de negociación que han quedado así liberados para los países de la región. Este impasse además coincide con la necesidad de resolver los problemas de financiamiento de mediano y largo plazo requeridos para transformar la estructura productiva y diversificar el comercio exterior de su economía. Cuba es más atractiva y confiable para sus acreedores externos y potenciales financistas al interior de un esquema de integración subregional, que le de un contexto favorable a mejorar sus ventajas comparativas naturales y un modelo de referencia para sus reformas económicas. A la vez, que para el país resultaría más atractivo acometer esas reformas con un programa de desarrollo, ahora que ha logrado un éxito en su ajuste económico, que con un nuevo para enfrentar la negociación financiera.

El escenario del impasse del ALCA puede, igualmente, ser una oportunidad para las pequeñas economías caribeñas y centroamericanas de mejorar su atractivo a las economías más grandes y dinámicas comercialmente (México, Canadá, Brasil,).Y, en ese escenario de reactivación de la integración subregional en la cuenca del Caribe, Cuba estaría en una posición muy favorable de negociación con CARICOM y el bloque centroamericano, a quienes complementaría y aumentaría la dimensión económica.

Lo más reciente en cuanto al tema de la integración lo tuvimos el día 29 de Mazo del presente año cuando en una Cumbre Cuatripartita que se celebró en Guayana, los mandatarios, Álvaro Uribe (Colombia), Lula Da Silva (Brasil), Rodríguez Zapatero (España) y por Venezuela el presidente Hugo Chávez, conversaron sobre los temas de la integración para potenciar el desarrollo y disminuir la pobreza, así como la ayuda para luchar contra la insurgencia y el apoyo mutuo para defender la soberanía de los países del hemisferio, igualmente se tocaron temas como la firma del documento que se llevó a cabo en el mes de Diciembre de 2004 en donde se da el nacimiento de los que seria la Unión de Países Suramericanos, así como también se habló de la posibilidad de una Moneda para Sudamérica, todo esto monitoreado por el presidente español, como buen representante de lo que es hoy la Unión Europea.

The Yes Men

. miércoles, 27 de agosto de 2008



Los hombres Si ( The Yes Men), nos explican los efectos de la Globalizacion para los países en vias de desarrollo. Mediante un discurso claro nos abren los ojos ante una situación donde las grandes corporaciones se hacen mas poderosas a cambio del empobrecimiento de paises como el nuestro.

La Anarquía o Período de Ensayos Constitucionales

. domingo, 3 de agosto de 2008



Periodo de Anarquía o de Ensayos Constitucionales.


Nombre que se da a los siete años que van desde 1823, tras la abdicación de Bernardo O’Higgins, a 1830, con el triunfo de la batalla de Lircay por parte de los conservadores. La versión de la historiografía clásica denominó este período como "Anarquía", pero actualmente se considera que dicho nombre tiende a connotar aspectos negativos de la vida social, cultural, política y económica de esos años, por lo que se le identifica como "Ensayos Constitucionales".

Es importante tener en cuenta que, finalizado el proceso de Independencia, buscar y decidir la manera más adecuada de organizar el Estado o la naciente República, no era un problema menor si se considera la falta de experiencia y de pericia de los criollos, en una labor cuya responsabilidad última había recaído en el sistema colonial hispano. La independencia no había sido fruto de una planificación política, sino más bien del encuentro fortuito de una serie de contingencias, por lo que no es extraño que la clase dirigente se encuentre completamente desorientada respecto de la forma de gobierno que deba adquirir la nueva nación.

Desde un punto de vista político, es una época en que se suceden muchos gobernantes por períodos cortos de tiempo, producto de las luchas de poder entre los diferentes bandos políticos y la incapacidad para establecer consensos. Igualmente, se redactan y ponen a prueba diversas cartas constitucionales, como las del 1823, 1826 ó 1828, que en la práctica no llegan a consolidarse. Aunque con ello la clase dirigente adquiere experiencia y las tendencias políticas se van perfilando hacia lo que serán los futuros partidos políticos de las décadas siguientes.

Desde el punto de vista económico, el efecto de la guerra de independencia es muy negativo. Los gastos de mantención del ejército obligan a implantar un sistema de impuestos. Algunos sectores rurales han quedado devastados. Y el cierre temporal del mercado peruano y la apertura de otros mercados generan alteraciones económicas, afectando los intereses pecuniarios de algunas familias aristocráticas. Durante el gobierno de O'Higgins se tiene que recurrir incluso a un empréstito contratado en Londres, iniciándose así el primer problema de deuda externa que contrae el país.

Desde un punto de vista social, Chile mantiene un ordenamiento piramidal, en donde el bajo pueblo es el grupo social más numeroso y constituye la principal fuerza de trabajo en los campos y ciudades, sufriendo severas condiciones de explotación. Este sector no tiene incidencia en las decisiones políticas y está completamente sometido a la aristocracia. Culturalmente existe una preocupación y esfuerzo por la instrucción y la educación. Se funda el primer colegio para señoritas. Llega a Chile el naturalista e historiador francés Claudio Gay, así como el connotado intelectual venezolano Andrés Bello.

Constitución Política de 1823
Ideada y redactada por Juan Egaña Risco, en ese entonces a la cabeza del Congreso, es promulgada el 29 de diciembre de 1823. Conocida como la "Constitución Moralista", consta de 277 artículos, que comienzan proponiendo un régimen de gobierno unitario, indivisible e independiente de España, determinando la religión del Estado como Católica, Apostólica y Romana, excluyendo el culto y ejercicio de cualquiera otro credo.

En su artículo 4º se determinan los límites del territorio nacional, de sur a norte, desde el Cabo de Hornos hasta el despoblado de Atacama; y de oriente a poniente, desde la cordillera de Los Andes hasta el mar Pacífico, con todas las islas adyacentes, incluso el archipiélago de Chiloé, las de Juan Fernández, Mocha y Santa María. En éste no se considera la Patagonia ni la Antártica como partes del territorio nacional, ni tampoco a Perú como límite norte.

La República debe ser gobernada por un Director Supremo cuyo cargo durará cuatro años, con posibilidad de ser reelegido por una sola vez. El Ejecutivo será controlado por la fiscalización del Consejo del Estado, el Senado, la Cámara Nacional y las asambleas de ciudadanos. De estos organismos el más novedoso es el último, las asambleas de ciudadanos, ya que en ellas recae la labor de calificar y censurar a los empleados públicos, incluyendo al Director Supremo. Cualquier distrito, parroquia o municipio con un mínimo de 200 ciudadanos activos, puede formar una asamblea.

Lo más singular de esta constitución, y a lo cual se debe su calificativo de "moralista", es que se caracteriza por ligar las normas que rigen la administración del Estado con aquellas que regulan la conducta moral, tanto de los funcionarios como de los ciudadanos. Así por ejemplo, en el artículo 250 se afirma: "En la legislación del Estado se formará el código moral que detalla los deberes del ciudadano, en todas las épocas de su edad y en todos los estados de su vida social, formándole hábitos, ejercicios y deberes, instituciones públicas, ritualidades y placeres que transforman las leyes en costumbres y las costumbres en virtudes cívicas y morales".

En realidad, esta constitución no se implanta, pues requiere de un engorroso y complejo sistema administrativo que para muchos va a significar un mayor gasto fiscal, y tampoco cuenta con el consenso de la clase dirigente para ser aplicada, siendo sus mayores críticos el sector liberal, que la considera autoritaria y centralista. El 10 de enero de 1825 se dicta el acta de defunción de la Constitución de 1823, sin haber sido ésta puesta en práctica.

Constitución Política de 1826

En 1826 el Congreso aprueba una serie de "leyes federales" propuestas por José Miguel Infante, sin esperar la aprobación de la carta constitucional, siendo ésta una de las razones por las cuales ramón Freire renuncia a su cargo y posteriormente es elegido como presidente Manuel Blanco Encalada. Dichas Leyes proclaman que la República de Chile está organizada en un sistema federal que consta de 8 provincias: Coquimbo, Aconcagua, Santiago, Colchagua, Maule, Concepción, Valdivia y Chiloé. Cada una de ellas dispone de un Gobernador elegido por voto popular, al igual que los cabildos y los curas párrocos. Las provincias de Coquimbo, Concepción y Valdivia son las más vehementes en adherir a la aprobación de estas leyes, ya que desde hace tiempo perciben el centralismo santiaguino con recelo.

En la práctica, las leyes federales son sancionadas por el Congreso entre julio y octubre de 1826, pero el proyecto constitucional propiamente tal nunca es aprobado, a pesar de que en lo sustantivo estas leyes sólo anticipan lo que ya se plantea en la carta constitucional.

La aplicación del federalismo trae consigo una serie de problemas y confusiones. Las provincias comienzan a competir por sus prerrogativas, o por el distrito que les corresponde. Muchas carecen de recursos propios como para implementar sus propios gobiernos locales, y eso sumado a los desordenes y algarabías que acarrean las elecciones de eclesiásticos, terminan por hacer fracasar la propuesta de Infante.

El Congreso entra en conflicto con Manuel Blanco Encalada, quien deja el cargo en septiembre de 1826, asumiendo Agustín Eyzaguirre, el cual gobierna hasta enero de 1827. El Congreso que sanciona las leyes federales se disuelve sin ratificar el nuevo proyecto constitucional, poniendo con ello fin a las mismas.

Constitución política de 1828

La nueva carta fundamental, que consta de 134 artículos, es aprobada por el Congreso el 6 de agosto de 1828. Establece que el Presidente debe ser electo por votación indirecta, la duración de su cargo es de cinco años sin posibilidades de reelección, y tanto dicho cargo como el de Vicepresidente deben ser obtenidos por mayoría absoluta. La división del territorio nacional se mantiene igual que como lo determinan las leyes federales. El poder Legislativo reside en dos Cámaras, la de senadores y la de diputados. La del Senado está constituida por dos representantes de cada provincia, elegidos por asambleas provinciales, en tanto que los diputados son elegidos en votación popular directa. El poder Judicial consta de dos instancias, la Corte Suprema y la Corte de Apelaciones.

La constitución, al igual que las anteriores, establece como la religión del Estado la Católica, Apostólica y Romana, con exclusión del ejercicio público de cualquier otra. Señala los limites territoriales, confirma la abolición de la esclavitud, y declara la abolición de los mayorazgos. Estos últimos existen desde la colonia y establecen que los bienes de la familia no pueden ser divididos y que el único heredero considerado lo constituye el hijo mayor.

A pesar de que la nueva carta, se presenta como clara y contundente, en la práctica sólo sirve como un argumento más para agudizar los antagonismos que ya se vuelven irreconciliables. Para el bando conservador -compuesto por pelucones, estanqueros y o'higginistas- es demasiado liberal y poco centralista. Para los federalistas y liberales, en cambio, poco liberal y aún muy centralizadora. Independientemente de cuál haya sido el caso y a pesar que ésta constitución es calificada como una de las mejores de su época, el antagonismo político de ese período se resuelve de manera violenta con la Guerra Civil de 1829.

En los comicios de 1829, contemplados en la nueva constitución, Francisco Antonio Pinto es reelecto como Presidente, con la mayoría absoluta de los votos. Sin embargo, al ser nombrado Joaquín Vicuña como Vicepresidente, la reacción conservadora no se hace esperar. Por considerar que el Congreso, mayoritariamente liberal, pasa a llevar la ley, eligiendo un candidato que ha obtenido el tercer lugar en las elecciones, pelucones, estanqueros y o'higginistas forman un frente común, con la intención de intervenir el gobierno. Pinto renuncia al cargo de Presidente, delegándolo en Francisco Ramón Vicuña, hermano de Joaquín, que en ese momento preside el Senado.

Paralelamente en el sur la revuelta se desencadena. Las provincias de Concepción y Maule ignoran las elecciones y al gobierno. El ejército del sur, comandado por José Joaquín Prieto y asistido por Manuel Bulnes, marcha a Santiago. Sin embargo, los conservadores comandados por Diego Portales ya están organizando un levantamiento en Santiago. Los pipiolos, por otra parte, se preparan igualmente para hacer frente a las tropas provenientes del sur, y organizan la resistencia en torno a las figuras de Francisco de la Lastra y Benjamín Viel, produciéndose el primer enfrentamiento el 14 de diciembre en la batalla de Ochagavía. A partir de este encuentro sin vencedores se decide poner a la cabeza del Ejército y del gobierno a Ramón Freire, situación que no prospera ya que la junta provisional que se ha formado está dominada por los opositores rebeldes que no tardan en deponer a Freire y quitarle el mando del Ejército, imponiéndose como los restauradores de la legalidad. Al tiempo que Freire logra marchar hacia Coquimbo con algunas tropas para organizar un ejército contrarrevolucionario, en Santiago la junta provisional nombra Presidente a Francisco Ruiz Tagle y como Vicepresidente a José Tomás Ovalle. Por discrepancias políticas, ya que Ruiz Tagle intenta instaurar un gobierno de transición, presionado por Portales, es obligado a renunciar, asumiendo el mando en su lugar Tomás Ovalle junto a Diego Portales como Ministro del Interior, Relaciones Exteriores, Guerra y Marina.

Freire y sus tropas se han trasladado desde Coquimbo hacia el sur y la guerra civil ya desencadenada es zanjada en la batalla a orillas del río Lircay, ubicado en lo que hoy sería la región del Maule. El enfrentamiento se lleva a cabo el 16 de abril de 1830. Freire es derrotado por Prieto. A partir de allí, el bando pipiolo es desbaratado y los sobrevivientes del ejército vencido son dados de baja y muchos de ellos, incluyendo a Freire, desterrados. Con esta batalla se da comienzo al período histórico denominado la "República Portaliana" o "Conservadora".